lunes, 7 de enero de 2013

Instrumentos para la gestión ambiental


Más allá del modelo o paradigma de gestión ambiental, existe una gran diversidad de instrumentos de política que ofrecen un conjunto de opciones para responder a los problemas ambientales, los cuales conviene conocer.
En general, podemos clasificar a los instrumentos de gestión ambiental en cuatro grandes categorías:
Instrumentos de regulación directa
Estos instrumentos, también conocidos de comando y control, están basados en la promulgación de leyes y normas que prescriben objetivos de calidad ambiental, así  como de manejo y conservación de los recursos naturales renovables y del medio ambiente. Se basan en la ecuación coerción-sanción que corresponde a la forma tradicional de hacer cumplir la ley.
Constituyen la principal forma de intervención con la que cuenta el Estado para vigilar  -y en su caso sancionar- la conducta ambiental de los ciudadanos y de las empresas. Por tanto, son los instrumentos que más abundan dentro de la gestión ambiental.
Una de las estrategias más utilizadas por el Estado para prevenir y controlar la contaminación y el deterioro ambiental, es la promulgación de normas que establecen los controles de calidad ambiental, de emisión, de vertimiento y de concentración de residuos sólidos.
Una norma de calidad ambiental establece un conjunto de condiciones, entendidas como los niveles aceptables que deben cumplirse para asegurar la protección ambiental y la salud de la población. Por lo regular están referidas a los niveles de calidad del agua, aire, suelo, elementos vinculados directamente a la vida humana.
La determinación de los parámetros de calidad se realiza con base en criterios físicos, químicos y biológicos que toman en consideración la dinámica de los procesos y elementos que los afectan, así como la capacidad del recurso o del ecosistema, para soportar las presiones y recuperar su estado de equilibrio.
La definición de parámetros debe ser
resultado de estudios exhaustivos
Asimismo, estos parámetros se fijan de forma diferenciada de acuerdo a los diversos usos a los que se va a destinar el recurso. Por ejemplo, la norma de calidad para el agua que se destina a consumo humano, defiere de la que se destina a uso agrícola o a otros usos industriales.
En todos los casos, las normas determinan un límite a la cantidad de sustancias o elementos presentes en un recurso. La idea es que todos aquellos elementos que representen un riesgo para la salud humana o para el medio ambiente se encuentren por debajo de los límites de tolerancia establecidos. 
Las normas o estándares de emisión son una variante de los instrumentos de regulación directa, que pretende regular la contaminación física, química o biológica  de los recursos naturales, incluyendo el paisaje. Este tipo de normas señala los estándares permisibles para cada elemento contaminante o fuente de contaminación, de modo que si son excedidas se sancione al infractor. El objetivo principal es limitar la descarga o emisión de contaminantes para reducir o prevenir el deterioro del medio ambiente.
La emisión de agentes contaminantes
debe ser regulada.
Aunque son uno de los instrumentos de gestión ambiental más utilizados por el Estado, estas normas suelen ser difíciles de fiscalizar, además de que, generalmente, se carece de mecanismos de retroalimentación que permitan ajustar los parámetros establecidos en la norma a las condiciones cambiantes del medio ambiente. 
Por lo regular suelen generar polémica, ya que mientras algunos actores consideran que la aceptación de riesgos para la salud de la población suele ser bastante laxa, otros piensan que su aplicación estricta no toma en cuenta las condiciones sociales, económicas y políticas del contexto.
Las normas sobre productos y procesos productivos están orientadas al establecimiento de requisitos y a la especificación de un conjunto de características que deben cumplir los productos, así como las condiciones a las cuales quedan sujetos los diferentes procesos de producción, de manera que se prevenga y eviten afectaciones ambientales derivadas de estos aspectos. Un ejemplo de estas normas lo encontramos en el programa de mejoramiento de combustibles en México que se emprendió hace algunos años y cuyos resultados han sido muy favorecedores.

Instrumentos administrativos y de planificación
Se incluyen dentro de este tipo de instrumentos las licencias ambientales, los permisos y otro tipo de mecanismos previstos en la legislación, a través de los cuales se adquiere el derecho a usar los recursos naturales, así como las acciones de seguimiento y fiscalización de las obligaciones ambientales exigidas en estos actos administrativos y en los planes ambientales.
Su propósito central es la prevención y mitigación de impactos ambientales vinculados con la actividad que es objeto de la licencia o permiso.
La evaluación de impacto ambiental es un instrumento a través del cual se identifican los impactos negativos derivados de la aplicación de políticas, planes, programas, proyectos y actividades que por su propia naturaleza alteren significativamente algún componente ambiental. Por lo regular, este instrumento incorpora acciones preventivas para mitigar y controlar los impactos sobre el medio ambiente.
La actividad minera, una de las más
devastadoras.
La aplicación de este instrumento está asociada con el mejoramiento que, en algunos países, denota la gestión ambiental de las grandes obras de infraestructura, en los sectores industriales de punta, en la gran minería, y en la actividad petrolera; aunque lo cierto es que en obras o proyectos de menor escala, más que una herramienta de planificación ambiental y un instrumento para la toma de decisiones, ha adquirido el carácter de un trámite administrativo sin mayor consecuencia para el mejoramiento ambiental.
La licencia ambiental es un acto administrativo, en virtud del cual se autoriza la ejecución de obras, el establecimiento de industrias, o el desarrollo de cualquier actividad que pudiera ocasionar algún daño ambiental grave o modificar de manera drástica el paisaje.
Por lo regular, una licencia de este tipo contiene las obligaciones a las que queda sujeto su titular para prevenir, mitigar, corregir, y manejar los efectos ambientales que se generen con la obra o actividad autorizada y es requisito para obtenerla presentar un estudio de impacto ambiental que incluya el diseño de planes de prevención, mitigación, corrección y compensación de impactos, así como un plan de manejo ambiental de la obra o actividad.


Instrumentos económicos
Afrontando el reto
Los daños que ocasionan los derrames
pueden resarcirse a través de una
adecuada gestión ambiental.
Este tipo de instrumentos, de uso relativamente reciente, pretende utilizar al mercado como un mecanismo que propicie e incentive el cumplimiento de las metas ambientales a través del suministro de precios y otras señales que ayuden a los individuos y a las empresas a reconocer la implicaciones ambientales de sus decisiones.
En términos generales, estos instrumentos intentan equiparar o alinear los costos privados –de contaminar o explotar un recurso natural- con los costos sociales, en la idea de reducir las externalidades vinculadas a estas prácticas.
Asimismo, parten de la base teórica de que es posible asignar un valor monetario al daño ambiental causado por la contaminación, y en consecuencia establecer un cargo o gravamen ambiental igual al costo del daño producido, el cual desincentive el comportamiento depredador. En forma similar sugieren el uso de incentivos económicos a fin de que determinados actores conserven un recurso natural particular.
Pese a que los fundamentos teóricos de los instrumentos económicos muy atractivos, existen muchos obstáculos para su aplicación. Entre los principales, destacan los relativos a la valoración de los servicios ambientales, al establecimiento de tasas o gravámenes a la contaminación y a la explotación  de recursos, y a la capacidad de gestión. Pese a ello, los instrumentos económicos son cada vez más utilizados, sobre todo por los países desarrollados. Algunos de los instrumentos económicos más recurridos hoy en día son:
Los sistemas de cargo o de tasas que se aplican a la emisión de contaminantes o a los usuarios de determinados recursos naturales, que buscan internalizar los costos económicos vinculados a la producción, el consumo y la disposición de residuos.
La tributación convencional que gravan las actividades contaminantes o depredadoras, y cuya recaudación se suele destinar a la conservación de ecosistemas, el establecimiento de tecnologías limpias, y la generación de rentas para la gestión ambiental.
Los incentivos económicos directos que consisten en pagos monetarios o en especie a actores económicos específicos con el fin de que conserven, protejan o restauren un recurso ambiental específico, y que se ha traducido en programas exitosos como el pago de servicios ambientales y el pago por captura de carbono.
Los productos orgánicos, un mercado en expansión
La creación de mercados verdes promueve el uso sostenible y la conservación de los recursos naturales renovables y el ambiente por medio del comercio y el impulso de iniciativas que fomentan la oferta y demanda de mercancías producidas bajo criterios sustentables. Las certificaciones y los sellos o etiquetas ambientales, orgánicas, o de comercio justo, son instrumentos que apuntan a la consolidación de este tipo de mercados. También se puede incluir en esta categoría la certificación ISO-14004 que define estándares de proceso en torno a los aspectos ambientales y los impactos de las operaciones a nivel industrial y empresarial.
Los  fondos ambientales están dirigidos a financiar proyectos de las organizaciones no gubernamentales en los campos del medio ambiente y la niñez. Por lo regular estos fondos están conformados por recursos prevenientes de diferentes fuentes internacionales y domésticas. La intención de estos fondos es descentralizar la gestión ambiental y fomenta la participación del sector privado y de las organizaciones no gubernamentales.
 

Toda la informacion proviene del libro: Ciencia Tecnologia Sociedad y Valores I su autor es :José Alvaro Hernández Flores de la editorial Book Mart Mexico.

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